La importancia de la Gestión Educativa o Educational Managment, en inglés, surgió del llamado “Informe Coleman”, un estudio solicitado en 1966 por presidente Lyndon B. Johnson, sucesor de John F. Kennedy, y patrocinado por el Congreso. El objetivo: realizar una encuesta sobre la falta de oportunidades educativas por razón de raza, color, religión u origen nacional en las instituciones educativas y públicas de EE.UU. Los resultados de este informe derivaron en el movimiento de las “escuelas eficaces” y, actualmente, en la búsqueda de una educación de calidad.

La Gestión Educativa es la aplicación del concepto de “liderazgo”, propio de los estudios de Administración, al ámbito educativo, y a su organización y administración, en base a ciertos valores, visión y objetivos. La meta: lograr una educación de calidad.

La Gestión Educativa es compleja y abarca distintos aspectos. El liderazgo de los directivos de las escuelas públicas y privadas es esencial para aprovechar todas las potencialidades de los alumnos y de la institución.

Los valores superiores que deben guiar esta gestión en pos de la calidad educativa deben ser la formación integral del alumno, la valoración del estudiante como persona humana con sus potencialidades y habilidades, el trabajo en equipo y el consenso como método para tomar decisiones. Todo ello, de acuerdo a las características específicas de la comunidad, así como de la sociedad en general. En este sentido, debe integrar elementos actuales tales como las nuevas tecnologías para adaptarse a la llamada “sociedad de la información y del conocimiento”.

La visión de la Gestión Educativa en tanto liderazgo institucional se opone al enfoque autoritario o vertical, así como a estándares conservadores y anticuados, tales como la memorización y la imposición de contenidos ajenos a los propiamente educativos. Por el contrario, la Gestión Educativa constituye un liderazgo de enfoque horizontal y democrático, donde las decisiones se toman de forma consensuada a través de la integración e interrelación entre todos los actores de la institución.

A través de una Gestión Educativa eficaz, el líder y directivo logra despertar y potenciar las energías positivas de todos los actores educativos, tanto a nivel de gestión educativa, como administrativa, de todo el personal a cargo –docente y no docente–, de la currícula académica, de los alumnos, de los padres, así como de la sustentabilidad económica y financiera de la institución, y del vínculo con la comunidad de la que es parte.

Una educación de calidad es aquella que logra los objetivos pedagógicos estipulados por el Estado y la comunidad educativa para lograr una integración del estudiante igualitaria y liberadora, basada en el desarrollo de la persona humana a lo largo de toda su vida. En palabras de la ex Directora General de la UNESCO, Irina Bokova: «La educación constituye una fuerza multiplicadora del desarrollo, un pilar de la ciudadanía mundial y una fuerza de la construcción de la paz».

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